Donde el libro nos encuentra
Escribir es, muchas veces, un acto de soledad. Paso meses viviendo dentro de una historia, dialogando con recuerdos, buscando las palabras exactas. Pero un libro no termina cuando pongo el punto final. En realidad, ahí es donde empieza todo. Lo verdaderamente importante sucede cuando puedo miraros a los ojos, escuchar vuestras preguntas, compartir impresiones en una presentación, en un club de lectura o en una conversación después de una charla. Ese contacto directo es el momento en que el libro deja de ser solo mío y pasa a ser nuestro. Por eso agradezco profundamente a quienes me leéis, a quienes os acercáis, preguntáis, debatís y hacéis vuestro el texto. Escribir es sembrar una historia. Pero sois vosotr@s quienes la hacéis crecer.
Galería del evento
Otras actividades
Literatura en voz alta
Porque escribir es sembrar preguntas. Pero conversar es hacerlas crecer.
Historia de una conciencia
La memoria robada y El susurro de las piedras condensan una vida en dos volúmenes.
El contacto con los lectores
Escribir es sembrar una historia. Pero sois vosotr@s quienes la hacéis crecer.